IBERÁ

Superficie:

PARQUE NACIONAL IBERÁ:
158.000 ha

Parque Provincial Iberá:
550.000 ha

GRAN PARQUE IBERÁ:
708.000 ha

Descripción biogeográfica:

Ecotono entre el bosque chaqueño, la selva paranaense y el espinal.

Ecosistema:

Humedal con esteros, cañadas, bañados, lagunas y grandes espejos de agua, intercalado por pastizales en lomadas arenosas, y salpicado por pequeños bosques húmedos, selvas en galería y bosques secos sobre los albardones del sudeste.

Valores de conservación:

El Gran Parque protege amplias superficies de pastizal donde habitan aves amenazadas como el yetapá de collar y la monjita dominica. Son destacables las poblaciones de especies amenazadas como el venado de las pampas, el ciervo de los pantanos, el aguará guazú, el águila coronada, y una alta diversidad de peces paranaenses.

Atractivos notables:

Uno de los mejores lugares en Argentina para avistar grandes mamíferos terrestres, donde nunca faltan ciervos de los pantanos, carpinchos, zorros, corzuelas, y venados de las pampas. También se pueden avistar fácilmente yacarés, ñandúes, y boas curiyú. Ocasionalmente se ven aguará-guazús, gatos monteses, osos hormigueros, y pecaríes de collar. Se han registrado más de 370 especies de aves.

Carbono almacenado:

264 millones de toneladas métricas

Equipo de Coordinación:

Coordinadora del Proyecto Iberá

Coordinadora de Rewilding del Proyecto Iberá

Marisi López

Marisi López es correntina, y licenciada en Relaciones Públicas. En 2005 se suma al equipo de Tompkins Conservation para trabajar en el Parque Iberá. A lo largo de los años ha desempañando diferentes roles que le han otorgado una mirada abarcativa del proyecto. Actualmente lidera el proceso de apertura y donación de portales turísticos y uso público del Parque Iberá, generando alianzas estratégicas con actores políticos locales. Marisi es la referente ante la prensa, la sociedad civil y actores de la comunidad.

Talía Zamboni

Talía se sintió atraída por la naturaleza desde pequeña gracias a los documentales. Convencida de querer ser parte de la conservación de manera aplicada, estudió biología en la Universidad Nacional de Córdoba y se especializó en Manejo y Conservación de Vida Silvestre en la Universidad Nacional de Costa Rica y la Universidad de Oxford en Inglaterra. Desarrolló sus tesis de grado y postgrado vinculadas a los proyectos de reintroducción de especies en Iberá. En 2015 trabajó para la campaña de promoción Corrientes vuelve a ser Corrientes y desde el año 2017 forma parte del equipo de Rewilding en Iberá, del cual actualmente es coordinadora.

GRAN PARQUE IBERÁ

El mayor parque natural de Argentina

En Iberá se unen un área protegida nacional y un área protegida provincial, cubriendo más de 700.000 hectáreas en el mayor parque natural de la Argentina. En el centro de esta gran llanura subtropical se encuentra el humedal o estero, alrededor del cual conviven variados ambientes como la selva paranaense, el monte chaqueño, los pastizales abiertos y el espinal.

De las 1.300.000 hectáreas que componen la cuenca y Reserva Natural Iberá, 550.000 constituyen el Parque Provincial Iberá, el cual fue delimitado por decreto en 2009 y ampliado en 2016, y cuyas tierras surgieron al mapear el territorio fiscal ubicado al fondo de las estancias, donde era imposible entrar. 

El Gran Parque Iberá —el Parque Provincial sumado al Parque Nacional— alberga dentro de su territorio la mayor población mundial del amenazado yetapá de collar, y la segunda mayor del ciervo de los pantanos. Sirve además como refugio fundamental para especies amenazadas como el aguará guazú, el venado de las pampas, las aves de pastizal casi extintas en Argentina por la actividad agrícola, el yacaré, y el lobito de río. 

Además, por su tamaño y calidad de hábitat, esta área de conservación representa una oportunidad única para la reintroducción de especies localmente extintas como el oso hormiguero, el pecarí de collar, el ocelote, el lobo gargantilla y el yaguareté.

Guardaparques nacionales y provinciales trabajan en conjunto para preservar la calidad y abundancia de animales autóctonos, que garantizan al turista una experiencia de alto nivel. El Gran Parque Iberá se encuentra, a su vez, rodeado por más de 600.000 hectáreas de tierras privadas incluidas en la actual Reserva Natural Iberá, que pueden desarrollar diferentes tipos de producción sustentable, además de beneficiarse del atractivo turístico que ofrece el área central de conservación estricta.

Parque
Nacional Iberá

para todos, para siempre

En un proceso de compra de antiguas estancias ganaderas, la Fundación y The Conservation Land Trust Argentina (CLT) adquirieron alrededor de 158.000 hectáreas linderas al Parque Provincial Iberá, que incluyen hábitats no representados en ese parque como el espinal, el malezal y ciertas áreas boscosas. El objetivo de este proceso fue convertir estas áreas en un Parque Nacional.

Luego de un largo proceso, El 5 de diciembre de 2018 la cámara de diputados votó positivamente la creación por ley del Parque Nacional Iberá, asegurando para siempre la conservación de 158.800 hectáreas bajo la protección legal más fuerte en materia de tierras públicas, y la mayor jerarquía que se le puede otorgar a un destino turístico de naturaleza a nivel mundial.

Este territorio asegura el crecimiento de una nueva economía regional basada en el turismo de naturaleza, con el apoyo de los gobiernos y emprendedores privados. Las actividades vinculadas al avistamiento de fauna, sumadas a los valores culturales de los isleños y gauchos, se potencian con el aumento poblacional de las especies reintroducidas.

Conforme con el acuerdo de donación, las tierras serán entregadas en un proceso progresivo con metas anuales. El acuerdo de donación contempla, también, la continuación de nuestro trabajo de restauración de fauna por un período de 10 años.

Este territorio, que hoy pueden experimentar todas las personas de Argentina y el mundo, ha sido revalorizado en función de una nueva visión de desarrollo local: la producción de naturaleza. Esta visión contempla la vida silvestre como un valor que puede ser experimentado a través del turismo de naturaleza, sirviendo de motor económico para los municipios que lo rodean.

Infraestructura y Uso Público

Para lograr que los parques naturales se conviertan en motores para el desarrollo de las comunidades vecinas es necesario diseñar e implementar obras de infraestructura de acceso y uso público como senderos, refugios, áreas de acampe, áreas de esparcimiento, estacionamientos, puestos de guardaparques y servicios, correctamente señalizados. 

Hasta hace unos años los accesos a Iberá se encontraban en campos privados que podían estar o no cerrados con candados, según decisión del dueño. Solo desde Colonia Pellegrini se podía ingresar libremente. Con la creación del Gran Parque Iberá surgió la necesidad de diseñar una red de caminos y accesos que permitan la visita a esta área protegida de más de 700.000 hectáreas. 

Para no incrementar el impacto ambiental sobre los escurrimientos de las aguas, fue necesario utilizar las trazas y las servidumbres existentes y darles carácter de caminos públicos. Esto permite que el mantenimiento corra por cuenta del Estado, al igual que la responsabilidad sobre los transeúntes, evitándoles este costo a sus dueños. 

El desarrollo de señalética, diseñada con materiales locales, contribuye a la belleza escénica y a reforzar la identidad visual de la zona.

La Fundación acompaña al Comité Iberá —un grupo de trabajo interdisciplinario donde se conjugan representantes de organizaciones, municipios, la Provincia, y la Nación— para implementar diferentes tipos de mejoras y obras. Al año 2019 se lograron establecer en Iberá dos nuevos portales, cinco senderos, 500 kilómetros de caminos de ripio, cartelería para la ruta escénica, y mejoras en el pavimento de dos rutas provinciales para mejorar la accesibilidad. 

El mejoramiento de caminos es fundamental para poder trabajar en estas seccionales y atender al público en forma segura, además de brindar garantías a los turistas. En el último tiempo se ha podido avanzar con enripiados y mejoramientos de rutas en el cinturón del Iberá (las rutas que

bordean a la Reserva), pero sabemos que es un tema que necesitará mantenimiento y tratamiento continuo. También se han mejorado los accesos a los portales con mejoras de suelos y enripiado obteniendo logros concretos en el Portal Carambola y en el Portal Cambyretá y mejorando notoriamente el acceso a Colonia Pellegrini, ampliando los kilómetros de asfalto y mejorando el ripio desde Mercedes y desde Ituzaingó. Los nuevos accesos a San Antonio y Capivarí han sido enripiados y se ha mejorado la Ruta 22 que une Concepción con Chavarría.

Otro punto fundamental se centra en trabajar intensamente en la educación pública en pueblos vecinos respecto al manejo de la basura, que daña visualmente todo intento de desarrollo ecoturístico.

Campings

Para que los parques sean motores de desarrollo para las comunidades locales deben estar abiertos y recibir visitantes ávidos de experiencias inmersas en estos espacios naturales. Para tal fin resulta necesario crear áreas de acceso público con servicios y zonas de acampe, en un entorno acondicionado con la infraestructura necesaria de sanitarios y espacios de esparcimiento, como quinchos y parrillas.

Los campings y postas desarrollados por Fundación Rewilding Argentina se han convertido en un icono correntino que magnifica la belleza de los esteros a través del uso de materiales autóctonos como la paja, el piri, y la piedra laja. Estos lugares fueron diseñados bajo una línea estética simple y de estilo local, y forman parte de la Ruta Escénica del Iberá.

Camping en Portal Laguna Iberá

El primer camping fue donado al municipio de Colonia Carlos Pellegrini en 2009, y está preparado para albergar a un gran número de visitantes. El camping, que forma parte del Portal Laguna Iberá, se ubica sobre la laguna y cuenta con quinchos, parrillas y baños. Desde allí es posible navegar este espectacular espejo de agua en lancha y kayak.

En ese mismo portal nuestra fundación ha donado otras dos áreas de visitación, con los objetivos de ampliar la zona de disfrute y de distribuir a los turistas, minimizando su impacto sobre el entorno. La primera área se ubica en Lobo Cua y la administran la Administración de Parques Nacionales (APN) y la Provincia de Corrientes. Esta área cuenta con un sistema de senderos pedestres, de bicicleta, y de cabalgatas, parrillas, sanitarios y un muelle. Una segunda área, denominada Paso Claro y administrada por APN, cuenta con senderos y miradores en altura que permiten apreciar una gran variedad de aves y animales terrestres.

Camping en Portal San Nicolás

El camping en Portal San Nicolás, que actualmente gestiona APN, fue el segundo construido y donado por nuestra fundación. Instalado sobre una antigua estancia ganadera, el camping funciona como centro de recepción de visitantes, y cuenta con quinchos, parrillas, y sanitarios. Senderos pedestres, para cabalgatas y un camino vehicular llegan al puerto donde los visitantes pueden realizar actividades acuáticas y navegar el arroyo Carambola.

Camping en Portal Cambyretá

El tercer camping se inauguró en 2014 en Portal Cambyretá, al norte del Gran Parque Iberá. Continuando con el estilo arquitectónico de quinchos con parrillas y sanitarios, el camping Monte Rey cumple la doble función de albergar turistas y concentrar servicios. Desde allí los visitantes se organizan para recorrer senderos a pie, a caballo, y en vehículo. Portal Cambyretá, que se encuentra bajo la administración de APN, se ha convertido en el único lugar de Argentina donde es posible ver guacamayos rojos, un ave que estuvo extinta en el país por más de 150 años, y que hoy se ha convertido en un espectáculo que atrae a miles de visitantes cada año.

Camping en Portal Carambola

El último camping que construyó nuestra fundación se ubica en Portal Carambola, a metros del arroyo Carambolita. Inaugurado en noviembre del año 2019, aún se encuentra administrado por Rewilding Argentina.

El camping Carambolita es el epicentro de las actividades de este portal. Los quinchos, que continúan con el estilo de techo de paja y vistas abiertas, cuentan con parrillas y sanitarios completos, y están integrados los pequeños parches de bosques, generando la sensación para el visitante de encontrase solo en ese inmenso paisaje.

Un sistema de senderos sortea cañadas y bajos mediante pasarelas elevadas hasta llegar al puerto Juli Cue, desde donde es posible hacer el “Cruce de los Esteros”, recorrer islas y postas, conocer el paraje Yahaveré y las lagunas Medina y Trim, y finalmente llegar a Portal Capivarí para conectar con Mercedes y Colonia Carlos Pellegrini.

El Refugio

En Portal Carambola se encuentra el Refugio, un espacio con una fuerte y genuina impronta local. En este lugar es posible vivenciar las tradiciones y costumbres de las familias de pobladores que habitan en lo más profundo de los Esteros, en un ámbito completamente agreste.

El Refugio, al que se accede desde Portal Carambola, bajo el cielo estrellado de Iberá. BETH WALD

El Refugio cuenta con un espacio donde dormir, una cocina y baños construidos por habitantes locales, que son parte del equipo de la fundación, bajo la usanza tradicional de techos de paja y paredes de piri, una planta local. 

Allí, kayakistas hacen su posta para pasar la noche, y turistas llegan por el día, en lancha o en la tradicional canoa tirada a caballo, para disfrutar de los sonidos apacibles del Iberá, y compartir un asado a la estaca o “chipá cueritos” recién cocinados por los guías de naturaleza.

El Refugio, la cocina y los baños, que aparecen en esta foto, están construidos con técnicas y materiales locales: paja para el techo y piri para las paredes.

Conservación y Manejo de Amenazas

Los pinos guachos, cuyas semillas pueden volar muy lejos desde las forestaciones, comienzan a aparecer a los costados de caminos, sobre embalsados, e incluso en el interior de los esteros.

Una vez asegurado el territorio, es importante monitorear el estado de las poblaciones de las especies clave y hacer un adecuado manejo de las especies exóticas. 

Sabemos que el Iberá es un sistema muy frágil, cuyos ecosistemas y especies están determinados por la mayor o menor cantidad de agua que retienen sus suelos, además del clima como en el resto de Corrientes. Todo lo que afecte al régimen de aguas repercutirá sobre el paisaje, por lo tanto cualquier obra vial o de canalización, plantación de árboles, o sistematización del campo afectará los esteros. 

Es por este motivo que para realizar este tipo de obras, o en caso de requerir la aplicación de herbicidas, plaguicidas, e incluso nutrientes, es imprescindible una previa Evaluación de Impacto Ambiental.

Caza Furtiva

Durante muchos años la caza de especies para obtener su carne y especialmente su cuero, fue la mayor amenaza para la conservación de la biodiversidad del Iberá. Con la creación de la Reserva Provincial, la caza furtiva comenzó a controlarse y muchos mariscadores fueron convertidos a guardaparques. De esta forma, algunas especies empezaron a recuperar sus números poblacionales y hoy vuelven a ser comunes y observables.

Especies exóticas

Por otro lado, las especies exóticas son la causa de extinción de una enorme cantidad de especies en todo el planeta. Al pensar en traer una nueva variedad o especie para forestar, o animales para criar o tener como mascotas, se deben evaluar los riesgos de dispersión de sus semillas o escapes. Esto es especialmente importante en Iberá debido a la gran masa acuática, que facilita la propagación de las exóticas.

Hay especies que se traen de otras regiones con propósitos productivos o recreativos y que luego se abandonan o desatienden. La mayoría muere, pero algunas desarrollan estrategias agresivas y logran invadir el territorio de las especies locales. Esto ocurre en algunos lugares del Iberá con los chanchos domésticos (y su versión silvestre, los jabalíes) y más recientemente con el ciervo axis y colorado que fueron traídos para cotos de caza y luego escaparon.

Entre las plantas, las que están colonizando al Iberá son paraísos, ligustros, grevilleas y algunos pinos. Estas especies, una vez que se adaptan al suelo y clima, se reproducen en mayor cantidad que en sus lugares de origen y son capaces de transformar el ecosistema para autoperpetuarse.

El cerdo cimarrón es una especie exótica en Iberá, que puede atacar a mamíferos pequeños, predar sobre nidos, hozar y dar vuelta la tierra en búsqueda de raíces, y acercarse a las huertas.

Fuegos recurrentes

Los fuegos son un componente natural importante en la dinámica de los pastizales del Iberá. En la actualidad es necesario recrear estas dinámicas, respetando los tiempos en los que ocurren naturalmente para permitir la recuperación de estos pastizales, eliminando la materia seca acumulada y los arbustos, que dejan poco espacio para los nuevos brotes. 

Sin embargo, en el afán de obtener pastos tiernos todos los años, los campos suelen quemarse con demasiada frecuencia (con lo cual los ambientes naturales pierden la capacidad de recuperarse) o durante la época de reproducción de la fauna (provocando la pérdida de nidadas y crías). 

En los campos de la Fundación realizamos quemas prescriptas teniendo en cuenta los tiempos naturales de recuperación de los pastizales quemados y la época de reproducción de las especies de flora y fauna que en ellos se desarrollan. El fuego es una necesidad para la conservación de la naturaleza y la ganadería; manejarlo con responsabilidad evitará que se convierta en un conflicto entre diferentes tipos de producción e intereses.

El fuego es un componente natural importante en la dinámica de los pastizales del Iberá. En los campos de la Fundación realizamos quemas prescriptas teniendo en cuenta los tiempos naturales de recuperación de los pastizales quemados y la época de reproducción de las especies de flora y fauna que en ellos se desarrollan. BETH WALD

Guardaparques

Para el control de un territorio tan grande como lo es el Gran Parque Iberá con sus 700.000 hectáreas, con usos tan diversos y multiplicidad de accesos, resulta necesario contar con varios centros operativos con guardaparques, técnicos y personal de mantenimiento. En este sentido se realiza un trabajo conjunto entre la Provincia y la Nación donde, si bien cada jurisdicción ha generado su Plan de Gestión, lo ha hecho con una visión compartida acerca del manejo de fauna y la atención al turista ya que no habrá alambrados que separen las jurisdicciones.

Además se ha incrementado la cantidad de seccionales de guardaparques provinciales y se han adicionado las de guardaparques nacionales, de manera de custodiar todo el territorio.

CORRIENTES VUELVE A SER CORRIENTES

Descargá el libro del Parque Iberá

Rewilding Iberá

El proceso de pérdida de fauna que afectó todo el territorio argentino fue especialmente acentuado en la provincia de Corrientes, y particularmente devastador en la región actualmente protegida por el Gran Parque Iberá. De hecho, el territorio correntino perdió numerosas especies, incluyendo muchas de sus aves y mamíferos de gran tamaño.

Durante este proceso el yaguareté, la nutria gigante, el tapir, los pecaríes de collar y labiado, el oso hormiguero gigante, el muitú, y los guacamayos rojo y violáceo desaparecieron de Corrientes y en algunos casos de nuestro país y del mundo. Otras especies, como el venado de las pampas, el aguará guazú, el ocelote, la paca y la chuña de patas rojas, sufrieron grandes disminuciones en sus poblaciones.

Desde el año 2007 trabajamos en el Gran Parque Iberá para revertir esta crisis de biodiversidad mediante la reintroducción de las especies que se extinguieron y la suplementación de poblaciones de aquellas especies que se encontraban en números reducidos.

Así esperamos restaurar la imponente y diversa fauna del Iberá y recuperar las importantes funciones ecológicas que dependen de estas especies.

Mirá el documental "Rewilding Iberá"

Yaguareté

Panthera onca
UN TESORO NATURAL Y CULTURAL QUE SE PERDIÓ DE CORRIENTES

El yaguareté (Panthera onca) es el mayor felino de América y uno de los mamíferos más amenazados de Argentina, con una población estimada en unos 200 ejemplares en 2018. La especie se extinguió de la provincia de Corrientes a mediados del siglo XX debido a la cacería, la modificación del ambiente y la pérdida de sus presas naturales.

El yaguareté no sólo es una especie esencial para mantener la salud y la integridad de los ecosistemas silvestres, sino que también tiene el potencial de convertirse en un atractivo de primer orden para los turistas que visitan Corrientes en busca de su fauna silvestre y paisajes naturales.

El Parque Iberá reúne las mejores condiciones para llevar a cabo un proyecto de reintroducción de esta especie en el país, ya que esta gigantesca área protegida cuenta con abundantes presas en un hábitat apto, y la sociedad correntina apoya el retorno de este felino emblemático a la provincia.

El yaguareté fue declarado Monumento Natural en las provincias de Salta, Jujuy, Misiones y Chaco, y en Argentina en 2001.

Con una extensión de 1,3 millones de hectáreas, la Reserva Natural Iberá representa una oportunidad única para recuperar a este grandioso animal. Después de dos décadas de trabajo en conservación, esta reserva alberga grandes poblaciones de carpinchos, yacarés y ciervo de los pantanos que van a necesitar del rol regulador de un gran predador para mantener su salud a largo plazo.

Un estudio de un investigador del CONICET muestra que dentro del Iberá existiría una superficie cercana a las 650,000 hectáreas donde los yaguaretés podrían vivir con abundante comida y mínimo contacto con los humanos y su ganado. Hay pocos lugares en toda América que reúnan tanto territorio apto para esta especie.

Un estudio realizado por una investigadora correntina muestra que el 95% de los correntinos, independientemente de su origen geográfico, apoya el retorno de la especie al Iberá. Esto fue respaldado recientemente por un estudio más detallado realizado en las áreas vecinas a la reserva Iberá. Más allá de este estudio, en conversaciones sobre este tema hemos detectado un sorprendente nivel de entusiasmo hacia la idea de recuperar la especie por parte de habitantes locales, estancieros, autoridades locales, empresarios turísticos y legisladores. Parece claro que los correntinos consideran al yaguareté no sólo como una parte importante de su patrimonio natural y cultural, sino también como una fuente potencial de riqueza y empleo a través del turismo de naturaleza.

El gobierno correntino y diferentes ONGs llevan más de veinte años trabajando por la conservación del Iberá. En lo que se refiere a la reintroducción de fauna localmente extinta, Rewilding Argentina lleva años trabajando para devolver la presencia del oso hormiguero y el venado de las pampas al interior del Iberá. Esto implica un compromiso financiero y organizativo de larga duración que se da en pocos lugares de la Argentina. Además, este compromiso ha permitido que la zona cuente con un grupo de profesionales con experiencia práctica en este tipo de proyectos. Como resultado de estos esfuerzos, ya existen nuevas poblaciones de venado de las pampas, oso hormiguero y pecarí de collar en el Iberá. Adicionalmente en lo que respecta al yaguareté, se cuenta con la asesoría y el apoyo de algunos de los mejores expertos procedentes de Argentina y de otros países.

C.R.Y.

Centro de Reintroducción de Yaguareté

En 2015 comenzó a funcionar el Centro de Reintroducción de Yaguareté (CRY) en la isla de San Alonso, en el corazón de los Esteros del Iberá. Su objetivo es generar yaguaretés —nacidos allí o provenientes de otros orígenes silvestres— con las aptitudes necesarias para ser liberados, y formar una población saludable de la especie que ayude a recuperar su rol como predador tope en este ecosistema.

Después de evaluar la existencia de una gran extensión de hábitat continuo que podría albergar alrededor de 100 yaguaretés, y una encuesta social que muestra un gran apoyo a la reintroducción de yaguaretés en toda la provincia de Corrientes, se llevó a cabo la construcción del CRY en 2015.

Ubicado en el núcleo de la Reserva Natural Iberá, el centro tiene como objetivo la cría y rehabilitación de yaguaretés que podrían vivir con éxito en la naturaleza. En 2015 llegó la primera hembra reproductora, Tobuna, seguida del primer macho, Nahuel, en 2016. Durante 2017 un macho y dos hembras —Chiqui, Tania e Isis— fueron donados o cedidos por diferentes instituciones de Argentina, Paraguay y Brasil, y también se incorporaron al proyecto. Estos animales no son aptos para ser liberados, pero se espera que tengan crías que puedan crecer sin contacto humano y aprender a cazar por sí mismos, para que puedan ser liberados en la naturaleza.

Las yaguaretés hermanas Juruna y Mariua durante su llegada a la cuarentena en Corrientes.

En febrero de 2019 arribaron al Centro de Reintroducción de Yaguareté Juruna y Mariuá, dos hembras brasileñas nacidas a principios de 2017, luego de ser rescatadas de la vida silvestre tras la muerte de su madre en manos de cazadores. Permanecieron en el Criadouro NEX No Extinction, cercano a Brasilia, con un mínimo contacto con humanos, hasta ser donadas al proyecto de reintroducción de yaguareté en Iberá.

En enero de 2019, Chiqui, el padre de los yaguaretés nacidos en el CRY en junio de 2018, regresó al Refugio Faunístico Atinguy (Yacyretá) en Paraguay tras cumplirse su etapa como reproductor.

ARAMI Y MBARETE

Corrientes vuelve a ser Corrientes

En junio de 2018 nacieron Arami y Mbarete, los dos primeros cachorros de yaguareté nacidos en el CRY y en Corrientes tras más de medio siglo de ausencia en la provincia. Se espera que atraviesen una fase de entrenamiento y adaptación a la vida silvestre y sean liberados en Iberá en los próximos años, siendo constantemente monitoreados mediante collares satelitales que permitirán conocer su ubicación en todo momento.

Arami y Mbarete días antes de su primer cumpleaños, capturados por una de las cámaras domo en su corral dentro del C.R.Y.

Tania, la madre de los cachorros, es hija de Tobuna y fue incorporada al plantel de cría al observar que su madre no quedaba preñada después de copular en varios celos sucesivos con los machos. La razón probable de la falta de preñez es la edad avanzada de Tobuna, estimada en 17 años. Un dato significativo de Tania es que carece de una pata trasera, que perdió en un accidente cuando era cachorra. A pesar de esta minusvalía, la joven yaguareté aprendió a cazar por sí sola en el CRY y ha demostrado ser una madre ejemplar. El padre de los cachorros es Chiqui, quien nació en vida libre y fue llevado al Refugio Faunístico Atinguy, después de que cazadores furtivos mataran a su madre.

"CIELITO" Y "FUERTE"

Durante una semana de actividades educativas para docentes y alumnos de las escuelas circundantes a los esteros, la nueva generación de ibereños e ibereñas propuso una docena de conceptos en la lengua guaraní, de entre los cuales el público general votaría los nombres de la nueva generación de yaguaretés nacidos en la provincia.

En una celebración donde participaron el Gobernador de la provincia, Kris Tompkins, el equipo de CLT Argentina y la comunidad de Corrientes, se develaron Arami (o “cielito”) y Mbarete (o “fuerte”) como los nombres elegidos por el mundo para los cachorros.

Marisi López, el gobernador de la provincia de Corrientes Gustavo Valdes, Kris Tompkins y Sofía Heinonen celebran el nombramiento de Arami y Mbarete.
Foto: MATÍAS REBACK

CORRIENTES RUGE

“Corrientes Ruge” fue el nombre del festival que celebró el primer cumpleaños de Arami y Mbarete en un recorrido por las localidades de San Miguel y Concepción, y culminando en Casa Iberá, en la ciudad de Corrientes.

Durante el festival, la artista musical Magdalena Fleitas y su banda estrenaron la canción y videoclip “Soy Yaguareté”, que homenajea el proyecto de recuperación de especies extintas en los esteros del Iberá. La canción, un típico chamamé, narra la hazaña de la comunidad correntina para traer de vuelta la fauna nativa desaparecida de la provincia mayormente durante el siglo veinte.

¿Por qué tiene sentido devolver al yaguareté a Corrientes?

El sentido del retorno del yaguareté a Corrientes

Durante los últimos siglos esta especie ha sufrido una dramática reducción de su distribución a unos pocos lugares del país. En Corrientes todavía se veían yaguaretés a mediados del siglo pasado, y en la región del Iberá aún viven personas que recuerdan cuando compartían el territorio con él.

Hoy en la Argentina sólo quedan tres poblaciones separadas de yaguareté en las selvas montanas del Noroeste, en algún sector del Gran Chaco y en la selva misionera. Todas estas poblaciones se enfrentan al grave peligro de desaparecer en las próximas décadas, lo que implicaría la total extinción de uno de los animales más bellos y emblemáticos de la Argentina.

Frente a esta situación, la Reserva Natural Iberá en Corrientes se destaca por reunir probablemente las mejores condiciones en toda América Latina para restaurar una población desaparecida de esta especie. Esto se debe a la existencia de 1.300.000 de hectáreas de tierra protegidas que albergan extensas áreas despobladas de personas y ganado, y que además cuentan con abundantes animales silvestres que pueden sustentar una población de yaguaretés a largo plazo.

Los 5 sentidos del retorno del yaguareté

Sentido moral: La desaparición de una especie es una tremenda pérdida para cualquier sociedad, más aún cuando ésta es una de las más llamativas y emblemáticas. No existe una sola de las grandes religiones o de los grandes sistemas éticos mundiales que justifique la extinción de una especie por culpa de las actividades humanas.

Sentido cultural: El yaguareté forma parte esencial de la cultura del norte argentino. Su propio nombre tiene origen guaraní y el animal aparece como protagonista de innumerables leyendas, cuentos y canciones. En la provincia de Corrientes hay varias localidades que todavía usan el nombre yaguareté, como es el caso de Concepción de Yaguareté Corá en la región de Iberá. La desaparición de esta especie del acervo cultural correntino implica una pérdida enorme que empobrecería nuestro idioma y nuestra apreciación de los paisajes silvestres y las costumbres de campo. Sin él desaparece buena parte de la magia de lo salvaje; junto con la humildad, el respeto y la reverencia con los que las personas se han aproximado tradicionalmente a la Naturaleza.

Sentido ecológico: El yaguareté es el mayor depredador natural de los ecosistemas correntinos, y su presencia es necesaria para mantener la salud de éstos. Esto se explica porque al alimentarse de animales como los carpinchos, ciervos o yacarés, y al eliminar habitualmente los animales más débiles y enfermos, evita que sus poblaciones crezcan en exceso y acaben sucumbiendo a hambrunas o enfermedades catastróficas. Además de esto, los yaguaretés controlan las poblaciones de otros predadores de menor tamaño como los zorros o los gatos de monte, favoreciendo la conservación de poblaciones de aves o pequeños animales silvestres y domésticos. Numerosos estudios internacionales han mostrado la importancia de los “predadores topes”, como es el caso del yaguareté, para mantener la máxima riqueza y diversidad de los ecosistemas naturales.

Sentido económico: Al ser uno de los animales más hermosos del continente y provocar reacciones de maravilla y misterio ante la gente, el yaguareté se convierte en un atractivo turístico de primer rango, comparable con la experiencia de ver las cataratas de Iguazú, o el glaciar Perito Moreno. Decenas de miles de turistas visitan anualmente el Pantanal brasileño con la esperanza de ver a este gran felino. Igualmente, en África y Asia los turistas invierten grandes sumas para poder ver animales similares como el león, leopardo o el tigre. En Estados Unidos se reintrodujeron los lobos—otro gran carnívoro silvestre carismático—dentro del Parque Nacional de Yellowstone durante los años 90. Al principio se pensó que los visitantes apenas iban a ver los lobos, pero luego se comprobó que más de 100,000 personas lograban verlos cada año. Se estima que el incremento de visitación de turistas asociado a estos avistamientos implica unos ingresos añadidos para la región de entre 32 y 85 millones de US$ anuales. (2)

Sentido legal y de política pública: El yaguareté es Monumento Natural Nacional y está oficialmente catalogado como especie en peligro de extinción para la Argentina. La convención de biodiversidad, firmada por la Argentina, urge a los estados signatarios a adoptar “medidas destinadas a la recuperación y rehabilitación de las especies amenazadas y a la reintroducción de éstas en sus hábitats naturales en condiciones apropiadas”. Dentro de este marco, el establecimiento de una población sustentable de yaguaretés en Iberá representaría un enorme aporte para la conservación de la especie en todo el país, y para asegurar la continuidad genética de las tres poblaciones que todavía quedan en Argentina.

Descargar documentos:

NUTRIA GIGANTE

Pteronura brasiliensis
EL RETORNO DEL PREDADOR TOPE DE LOS SISTEMAS ACUÁTICOS

El lobo gargantilla (Pteronura brasiliensis), o nutria gigante, es la especie de nutria más grande del mundo, pudiendo alcanzar una longitud de hasta 1,8 m. Fue la depredadora tope de los ecosistemas acuáticos de Corrientes, alimentándose de peces y yacarés. Hasta mediados del siglo XX era posible verla en el río Paraná, cerca de la capital de la provincia, y se ha comprobado su presencia en Iberá en base a un cráneo hallado en una de sus islas. Este espectacular mamífero está extinto en Corrientes y en toda la Argentina.

El predador tope de los ecosistemas acuáticos

La mayor parte de la dieta de la nutria gigante está compuesta por peces, aunque puede incluir crustáceos, moluscos y vertebrados terrestres como yacarés sub-adultos, aves o roedores. Por sus características alimenticias, este carnívoro suele ser predador tope en las cadenas tróficas de los cursos de agua donde habita, siendo una especie clave en dichos ecosistemas.

El retroceso de sus poblaciones en Sudamérica

La nutria gigante está catalogada como amenazada a nivel internacional, críticamente amenazada en la mayoría de los países donde se distribuye, e incluso considerada probablemente extinta en toda Argentina según la IUCN. La Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) la considera En Peligro Crítico de Extinción y menciona que no hay registros de una población estable o individuos adultos con territorios estables en la Argentina en al menos los últimos 30 años. Es probable que una combinación de factores incluyendo la modificación del hábitat, la contaminación, la caza furtiva y los conflictos con humanos hayan provocado la retracción de sus poblaciones en Argentina. 

En el pasado la distribución de la especie era muy amplia, abarcando desde Guyana, Venezuela y Colombia, hasta el norte de Argentina y Uruguay y zonas orientales de los Andes. Actualmente, la mayor parte de las poblaciones de nutria gigante se distribuyen de manera discontinua en el Pantanal, Amazonas brasileño y las regiones inmediatamente adyacentes a esta área, Guyana francesa, Surinam y Guayana. La especie también está presente en Perú, Colombia, Ecuador, Paraguay y Bolivia.

En Argentina la nutria gigante habitaba las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay, incluyendo los Esteros del Iberá. También penetraba en la región Chaqueña a través de ríos como el Bermejo, llegando por el oeste incluso hasta Jujuy. Los últimos registros de la especie en el país datan de más de dos décadas, en las cuencas de los ríos Iguazú, Paraná y el arroyo Urugua-í en la provincia de Misiones, con un único avistamiento ocasional reciente en el año 2010 en el río Iguazú superior, en la zona de Garganta del Diablo.

Presencia histórica de la nutria gigante en Iberá

En la provincia de Corrientes existen citas principalmente a lo largo de los ríos Paraná (incluso hasta el año 1993), y Uruguay. También existen registros no confirmados en los departamentos de Ituzaingó y Paso de los Libres. En los Esteros del Iberá, que se conectan con el río Paraná a través del río Corriente y con el río Uruguay a través del río Miriñay, la cita más conocida de la especie es un cráneo hallado en la Laguna Fernández. Existen también relatos de la presencia de la especie en la zona de Rincón del Diablo, Capitá Miní, Yahaveré, laguna Itatí Rincón, laguna Misteriosa, arroyo Sánchez (unos kilómetros al norte de la localidad de Colonia Carlos Pellegrini) y en los esteros del Miriñay, al oeste de la localidad de Tapebicuá.

La oportunidad de recuperar el mayor predador acuático de los esteros

Corral de aclimatación de nutria gigante en la Isla San Alonso, Parque Iberá.

La ausencia de predadores tope en el Iberá, tales como el yaguareté y la nutria gigante implica un desbalance en el ecosistema, al perderse sus roles como reguladores de las poblaciones de presas. Sumado al efecto ecológico de restaurar un predador tope en el ecosistema, la reintroducción del lobo gargantilla representa otro recurso importante para la producción de naturaleza que se viene desarrollando en la región, basada en el ecoturismo. En este contexto, y en base a las especies recomendadas a ser reintroducidas en Iberá, es que se plantea el proyecto de reintroducción de la nutria gigante, que sumado al yaguareté representan los dos predadores topes en los ecosistemas acuáticos y terrestres de la zona, respectivamente.

En 2019, arribó a Iberá Alondra, la primer hembra de la especie incorporada al proyecto. Tras atravesar la fase de cuarentena en las instalaciones de San Cayetano, esta hembra donada por el Zoológico de Budapest, fue trasladada a un corral de pre-suelta en Isla San Alonso. Este corral de 20 x 40 metros fue diseñado especialmente para alojar ejemplares de la especie. Se halla a orillas de la laguna Paraná, y alberga una porción elevada de tierra con árboles y vegetación, y una porción de agua. 

A finales de 2019, se incorporó al proyecto Coco, un macho donado por el Zoológico de Eskilstuna, Suecia. Tras atravesar exitosamente la fase de cuarentena fue llevado a la Isla San Alonso a principios de 2020, donde comparte el corral de pre-suelta con Alondra. Allí, ambos reciben diariamente peces nativos de la zona, que son ofrecidos vivos con el fin que puedan practicar sus técnicas de pesca.

Se espera que ambos se reproduzcan y formen un grupo familiar, que será posteriormente liberado. Al constituir grupos familiares territoriales, se formará una segunda pareja reproductora que será llevada a otra porción de la zona de liberación, para que pueda formar otro grupo familiar que también será liberado.

Este proyecto recibe apoyo de National Geographic Society

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OSO HORMIGUERO GIGANTE

Myrmecophaga tridactyla
El regreso del Yurumí

El oso hormiguero o yurumí (Myrmecophaga tridactyla) posee un hocico alargado desprovisto de dientes con una extensa lengua con la cual se alimenta de hormigas y termitas. Estos mamíferos, que se extinguieron en Corrientes a mediados del siglo XX, pueden medir hasta 2 metros de longitud y pesar alrededor de 50 kilogramos.

Fue la primera especie con la que comenzamos a trabajar en el programa de Rewilding en Iberá. En 2007 se liberó la primera pareja de osos hormigueros en la reserva Rincón del Socorro, donde ya existe una numerosa población autosustentable. Luego de años de trabajo, además de esta población se cuenta con otro núcleo ya establecido en San Alonso, y núcleos iniciales en el sector Carambola, San Nicolás y en la Estancia Don Pablo, esta última afuera del Parque Iberá. La mayor parte de los animales liberados son crías huérfanas rescatadas en otras provincias del norte del país, cuyas madres fueron víctimas de la caza furtiva.

Después de 13 años desde el inicio del proyecto en 2007, se han rescatado más de 120 osos hormigueros huérfanos de distintas provincias del norte argentino. La primera población establecida en la Reserva Rincón del Socorro a partir de la liberación de 32 ejemplares, cuenta hoy con más de 100 osos viviendo en libertad, incluyendo hijos y nietos de los primeros osos reintroducidos. 

Además, se han registrado osos que han dispersado desde Rincón del Socorro, ya establecidos a varios kilómetros de distancia. En 2013, se fundó una segunda población en la reserva San Alonso, con la liberación de 23 ejemplares y con el nacimiento registrado de más de 20 crías. En 2018 se comenzó a fundar una tercera población en Iberá, en la reserva Carambola, con 6 ejemplares liberados, a los que se les sumarán más animales para reforzar esta población incipiente. En noviembre del 2018 se comenzó con el establecimiento de un cuarto núcleo poblacional en San Nicolás, con la liberación del primer ejemplar, al que se le sumaron 6 ejemplares más, continuando con el aumento de este núcleo poblacional inicial. Como resultado, se estima que más de 200 osos hormigueros, distribuidos en cuatro núcleos, viven actualmente en el Iberá.

El regreso del Yurumí

VENADO DE LAS PAMPAS

Ozotoceros bezoarticus
La sombra en el pastizal

El venado de las Pampas (Ozotoceros bezoarticus) es un herbívoro que supo ser muy abundante en los pastizales argentinos. Debido a la caza, la destrucción del ambiente donde habitaba y la introducción de enfermedades con el ganado doméstico, sus números cayeron en forma alarmante. 

En la actualidad subsisten sólo cuatro poblaciones aisladas con alrededor de 2000 individuos en todo el país. Corrientes todavía cuenta con una de estas poblaciones dentro de campos privados situados en cercanías de los bañados del Aguapey. En el año 2009 nuestra fundación inició una nueva población en el Parque Iberá, en la isla San Alonso. Hoy, esta población fundada con 22 animales translocados desde Aguapey, cuenta con unos 120 a 150 ejemplares. Además, un segundo núcleo fue también iniciado en la reserva Rincón del Socorro, y ya es considerado autosustentable. 

Los venados reintroducidos en Iberá constituyen hoy la quinta población del país, la tercera más numerosa y la más grande resguardada en un área protegida.

El venado de las pampas en Corrientes: un Monumento Natural, amenazado

Hasta principios del siglo XX, el venado de las pampas era uno de los mamíferos más abundantes y característicos de los pastizales naturales del norte y centro de Argentina. Las crónicas del 1800, describen que los venados se contaban por miles en las extensas pampas argentinas, pero el vertiginoso proceso de transformación de su hábitat natural en campos ganaderos y de cultivo lo dejó prácticamente sin un lugar donde vivir.

En la actualidad se considera que quedan unos 2.000 ejemplares repartidos en cuatro poblaciones relictuales y aisladas situadas en las provincias de Buenos Aires, San Luis, Corrientes y Santa Fe. La población de venados de Corrientes es la mayor del todo el país para la subespecie O. b. leucogaster, que cuenta con unos pocos ejemplares en Santa Fe, pero no en las otras dos provincias. Como reconocimiento de su importancia, Corrientes declaró al venado como Monumento Natural Correntino, lo que implica tanto la protección de los animales como de su hábitat.

Estudios sobre los venados de las pampas en la provincia de Corrientes muestran una distribución limitada a las áreas de pastizales ubicadas entre las lomadas arenosas que bordean a los Esteros de Iberá y los bañados del Aguapey. El problema es que esta zona ha sido elegida por la industria forestal como área prioritaria para el establecimiento de plantaciones de pinos exóticos, lo que está haciendo que el hábitat de los venados desaparezca muy rápidamente. En otros casos, la presencia de perros y una alta carga ganadera pueden espantar a los venados de un área. A esto se añaden algunos casos de cacería furtiva que todavía se dan en la zona.

Si estos procesos siguen avanzando de la manera desmesurada en que lo han hecho en estos últimos años, podrían llevar a la desaparición de la especie en la zona del Aguapey. No sería la primera vez que algo así sucede en la Provincia: a finales del siglo pasado se extinguió una población que habitaba los alrededores de Concepción del Yaguareté Corá por causa de la llegada de plantaciones de pino y eucalipto.

¿Cómo estamos trabajando?

Los objetivos, acciones, metodologías y plazos relacionados con la recuperación de la especie en Corrientes están detallados dentro del “Proyecto de Conservación, Rescate y Restauración del Venado de las Pampas en la Provincia de Corrientes” (ver documento), el cual viene siendo desarrollado por CLT Argentina y nuestra Fundación con la colaboración y autorización de la Dirección de Recursos Naturales de Corrientes.

Desde el año 2006 estamos realizando censos periódicos destinados a estimar la distribución precisa y la abundancia de la especie en la región del Aguapey. De manera simultánea se han desarrollado actividades de promoción y sensibilización de la necesidad de conservar la especie, entre las que se incluyen conversaciones y reuniones con los dueños y el personal de estancias, diseño y difusión de folletos, posters, almanaques y DVDs educativos, e incluso la realización de una obra de títeres.

Uno de los grandes hitos del proyecto ha sido la compra por parte de nuestra Fundación, de un campo de 535 hectáreas para crear la reserva Guasutí Ñu (“campo de venados” en lengua guaraní), siendo ésta la primera área protegida dedicada fundamentalmente a la conservación del venado en la región del Aguapey.

En 2009 un equipo de veterinarios y biólogos de Argentina y Brasil realizó la primera captura y translocación de venados de las pampas en Corrientes. Ésta sirvió para restaurar una población de la especie en la reserva San Alonso, que cuenta con 10.000 ha de pastizales de primera calidad, es propiedad de Rewilding Argentina y está situada dentro de la Reserva Natural Iberá. Este grupo de venados constituye ya la quinta población de la especie en el país y multiplicaría por cuatro el área de reserva estricta dedicada a su conservación en la Argentina. En 2015 se inició el proceso de establecimiento de una tercera población en la reserva Rincón del Socorro, junto a la localidad de Colonia Carlos Pellegrini.

Mirá “Sombras del pastizal”

Pecarí de collar

Pecari tajacu

El pecarí de collar (Pecari tajacu) es un pariente lejano de los cerdos y cumple un rol importante en la dispersión de frutos y semillas de plantas nativas. Se extinguió en amplios sectores del centro y norte del país, incluyendo la provincia de Corrientes, en donde hoy ya hay varias poblaciones reintroducidas las reservas Rincón del Socorro, San Alonso, Carambola y San Nicolás, dentro del Parque Iberá.

Al 2020, pecaríes provenientes de cautiverio donados por instituciones de otras provincias como Tucumán, Salta, La Rioja, Córdoba y Mendoza han sido liberados en la Reserva Rincón del Socorro, adyacente al pueblo de Carlos Pellegrini. Alrededor de 90 animales en al menos nueve grupos familiares viven libremente en dicha reserva, incluyendo más de 20 crías nacidas en libertad. Una segunda población fue establecida en la reserva San Alonso, donde actualmente viven unos 30 ejemplares, incluyendo cinco crías nacidas en la reserva. En 2018 se comenzaron dos nuevos núcleos poblacionales en las reservas San Nicolás y Carambola, que cuentan actualmente con 17 (incluyendo seis crías nacidas en la reserva) y 11 ejemplares, respectivamente.

Un mamífero adaptable extinto en el Iberá

El pecarí de collar o morito es un tayassuido (la familia a la que pertenecen los cerdos silvestres o “jabalíes” de América) de amplia distribución que se encuentra desde el sur de Estados Unidos hasta el centro de Argentina. Se trata de un mamífero ampliamente adaptable que habita desiertos, bosques secos y selvas húmedas desde el nivel del mar hasta los 2.400 m. Aunque también habita pastizales abiertos, parece necesitar una cierta cobertura arbórea o arbustiva que le sirva de refugio y de fuente de alimento. Su dieta es bastante amplia y está compuesta por frutos, hojas, tubérculos y, en menor medida, de otros animales.

El pecarí de collar ha mostrado una importante capacidad de adaptación a la presencia de humanos y a la transformación moderada de sus ecosistemas naturales. Por ejemplo, en Estados Unidos no resulta raro verlos en el interior de las ciudades y áreas periurbanas. Como los otros pecaríes, el de collar es un animal sociable que vive en grupos cuyo tamaño varía desde los 2 a los 30 ejemplares. Sus áreas de campeo varían entre 24 y 800 hectáreas.

La especie se considera como extinta en Corrientes, Entre Ríos, buena parte de Santa Fe, sur de Córdoba y el SE de Santiago del Estero, mientras que todavía es relativamente abundante en algunos sectores de Santa Fe, el centro norte de Misiones, Chaco, Formosa, Tucumán, norte de Santiago del Estero, este de Jujuy, Salta, SE de Catamarca, sur de La Rioja, este de San Juan, oeste y norte de Córdoba, San Luis y NE de Mendoza.

Dentro de la región del Iberá, se cita su presencia histórica en las isletas de selva de Puerto Valle (al noreste de la Reserva Natural Iberá) de donde desapareció, principalmente por la cacería y los desmontes, a mediados del siglo XX. El explorador francés D’Orbigny señaló que la especie era frecuente en los bosques de la provincia de Corrientes hacia 1820.

En resumen: el pecarí de collar es un mamífero altamente adaptable que vive en grupos de tamaño variable, que requieren territorios de decenas a unos pocos cientos de hectáreas en ecosistemas con cierta cobertura boscosa. En Argentina todavía se encuentran poblaciones abundantes y saludables de esta especie, aunque también ha desaparecido de varias regiones, incluyendo la provincia de Corrientes.

GUACAMAYO ROJO

Ara chloropterus
Creador de selvas

El guacamayo rojo (Ara chloropterus) es un ave de gran tamaño y vistosa que solía habitar las selvas del noreste de Argentina, incluyendo las selvas en galería del Río Paraná y zonas aledañas del norte y centro del Parque Iberá. Su presencia en Corrientes ha sido citada por diferentes exploradores, y actualmente se encuentra extinta en toda la Argentina. Es un ave frugívora, por lo que juega un papel crucial en el funcionamiento de las selvas correntinas al dispersar frutos y semillas de gran tamaño de varias especies de árboles nativos. Además, su tamaño y colores la convierten en un gran atractivo turístico. 

Hoy existe un núcleo inicial de ejemplares de guacamayo rojo reintroducidos en el portal Cambyertá, al norte del Parque Iberá, siendo la primera vez que se reintroduce un ave extinta en Argentina. Estos animales provenientes de cautiverio han tenido que superar una fase intensiva de entrenamiento de vuelo y reconocimiento de frutos nativos antes de poder ser liberados

Los guacamayos: Habitantes históricos del Iberá

Debido a su vistoso plumaje los guacamayos han sido perseguidos por los humanos desde tiempos históricos. En Corrientes habitaban al menos dos especies de estas grandes aves: el guacamayo violáceo (Anodorhynchus glaucus) o “guaá-hovy’’, que se extinguió totalmente a nivel mundial, y el guacamayo rojo (Ara chloropterus) o “guaá-pytá’’, que desapareció de la provincia y el resto de la Argentina.

Los guacamayos habitaron los campos con isletas de selva, palmares y las selvas de galería de Corrientes y otras provincias como Formosa, Chaco, Santa Fe, Misiones y Entre Ríos. Hoy en día las poblaciones de guacamayo rojo más cercanas a Corrientes se encuentran a más de 300 kilómetros hacia el norte en los estados de Mato Grosso do Sul y Paraná en Brasil, en el extremo norte de Paraguay, y el sudeste de Bolivia, y no están adecuadamente protegidas.

A escala global el guacamayo rojo está catalogado en la lista roja de UICN como una especie de “preocupación menor”. En la Argentina está catalogada formalmente como una especie “críticamente amenazada”, aunque no existen registros recientes y se la considera extinta.

Registros históricos que muestran la existencia y posterior desaparición del guacamayo rojo en el norte argentino

Unas de las pocas menciones acerca del guacamayo rojo en nuestro país fueron las de Alcides D´Orbigny (1945), quien en 1847 lo capturó en sus viajes por Corrientes, más exactamente durante una navegación por el río Paraná a la altura de Ita Ibaté. Antes, Félix de Azara (1809) contaba cómo entre 1781 y 1801 la especie habitaba los alrededores de la ciudad de Asunción y todo el sur de Paraguay en Ñeembucú, mencionando al norte de Argentina hasta los 28 grados de latitud como su área de distribución. También Sánchez Labrador menciona la presencia en el sur del Paraguay.

En 1881, el Comandante Fontana lo registra en tierras chaqueñas, como también lo hace Enrique Lynch Arribalzaga en su publicación sobre “Las aves del Chaco” de 1920. Sin embargo, en 1895, Eduardo Holmberg también comenta “se trae en cantidad del Paraguay; recuerdo haberlo visto el Chaco; pero González trajo dos del Pilcomayo”. En Junio de 1891, Bertoni (1901) comentó la captura de un ejemplar en el alto Paraná del siguiente modo: “Lo maté cuando estaba comiendo frutas de Esenbeckia guatambu, con tres individuos más del mismo tamaño (…) A menudo se ve a esta especie cruzar el río Paraná; parece que duerme en la costa argentina para pasar a comer todos los días a la costa paraguaya”. Esto último corresponde a algún punto en la costa argentina en el noroeste de Misiones. Existen también registros de 1883 para Santa Ana, departamento Candelaria, provincia de Misiones, hasta que tal vez en 1917 fue cazado uno de los últimos individuos silvestres en Argentina, en la provincia de Formosa (Chebez 2008).

El panorama que muestran todos estos relatos históricos es el de una especie que vivía perfectamente en los bosques de la región, ya que se mencionan como árboles para alimentación o nidificación especies muy abundantes como el timbó y las palmeras mbocayá, entre otros. Pero, asimismo, resulta notable que la mayoría de los comentarios de los naturalistas son sobre el uso de los guacamayos para alimento y para mascota u ofrendas. Considerando esto en coincidencia con el auge del poblamiento humano en la región entre Asunción y Corrientes, y la gran actividad ganadera que se desarrollaba en el 1700 y 1800, resulta sencillo entender por qué esta especie resultó fuertemente afectada hasta su extinción. 

Para tener una idea del impacto de las actividades humanas en la región noroeste de Corrientes se puede considerar que las cabezas de ganado de aquella época equivalen casi al total de cabezas de ganado que se encuentran hoy en día en la provincia. Sumado a esto, ha sido mencionado el impacto negativo de las guerras y guerrillas que asolaron la región norte de Corrientes durante todos esos años.

La oportunidad de recuperar a un “grande”

La Reserva Natural Iberá representa una oportunidad casi única para recuperar la presencia de esta auténtica “joya del aire” en nuestro país. En la actualidad la reserva cuenta con una gran extensión de hábitat protegido con suficientes islas de bosque que permitirían albergar una población estable de guacamayo rojo tanto en el Parque Provincial de propiedad pública como en las reservas bajo propiedad privada. Además, el Iberá cuenta con un conjunto de instituciones y expertos con experiencia en la restauración de poblaciones extintas y amenazadas como el oso hormiguero gigante, el venado de las pampas y el pecarí de collar.

Cuatro razones para recuperar al guacamayo rojo

Cumple un rol clave en el funcionamiento de las islas de bosques al controlar y dispersar los frutos y semillas de mayor tamaño de los árboles nativos.

Implica la recuperación de una especie extinguida en la Argentina y la conservación de una población silvestre al sur de la distribución geográfica global de la especie.

Representa un atractivo turístico de primer orden al ser una de las aves más espectaculares de América, lo que contribuirá al desarrollo de las comunidades locales.

Se recupera además un valor cultural de los correntinos que sigue presente en expresiones artísticas y relatos históricos, como las pinturas en la cúpula del emblemático teatro Vera, en la ciudad de Corrientes.

Del cautiverio a la libertad en el Iberá

Nuestro proyecto se nutre de guacamayos rojos cautivos provenientes de diferentes zoos y centros de cría de todo el país. Estos animales se trasladan hacia el Centro de Reasilvestramiento Aguará en la provincia de Corrientes, donde se consolidan los grupos de individuos y se hacen todos los chequeos sanitarios necesarios para descartar enfermedades que puedan ser incorporadas en el ambiente silvestre tras su liberación. Una vez finalizados los chequeos sanitarios, los guacamayos comienzan con un entrenamiento intensivo de vuelo, que permite desarrollar sus habilidades en el vuelo, ejercitando a su vez, la musculatura alar. Desde que arriban al centro, también reciben frutos nativos para que puedan reconocerlos como alimento una vez libres.

Antes de su traslado al lugar de liberación se les coloca un pequeño transmisor de radio que permite el seguimiento de cada individuo en el campo, una vez que son liberados. Posteriormente, son trasladados al sector de la reserva conocido como Cambyretá, portal de acceso norte a los Esteros del Iberá ubicado al sur de Ituzaingó y Villa Olivari. Allí son alojados en pequeños jaulones móviles ubicados en el interior de diferentes parches de bosque, para que puedan aclimatarse al nuevo entorno durante un par de días. Dichos jaulones son abiertos progresivamente, colocando bandejas de alimentación cercanas para que los animales comiencen a explorar el entorno. Las mismas son alejadas cada vez más del jaulón de liberación, para fomentar el aumento en la distancia de vuelo y exploración de las aves, hasta que el proceso de independencia es total. Luego de su liberación y según van ampliando su área de acción, los guacamayos son monitoreados por personal del proyecto para comprobar su adaptación al ambiente natural, su reproducción y supervivencia a largo plazo. También se colocan cajas nido artificiales en distintos árboles altos de los bosques, para permitir que las parejas las utilicen para nidificar, hasta que aprendan a encontrar oquedades naturales en los árboles y palmeras de la zona.

Al 2020, 17 guacamayos viven libres en Portal Cambyretá, al norte de los Esteros del Iberá. De ese número, 10 son monitoreados periódicamente, mientras que los restantes han dispersado a una mayor distancia de la que tenemos capacidad de recibir señal de sus transmisores. En 2019, una pareja comenzó a utilizar y defender una caja nido donde colocó tres huevos, representando el primer evento reproductivo registrado en el proyecto. Si bien los huevos fueron rotos días posteriores, probablemente habiendo sido aplastados por los padres inexperimentados, se constató que eran fértiles. Es común que parejas primerizas no tengan éxito en sus primeros intentos, pero esperamos registrar pronto más puestas que puedan llevar adelante.

Muitú

Crax fasciolata

El muitú (Crax fasciolata) es el ave galliforme más grande de Argentina. Habitó el noreste de nuestro país, pero debido a la caza para obtener su carne y la modificación de las selvas donde vivía, desapareció de las provincias de Santa fe, Corrientes y Misiones y sólo subsiste en bajo número en sectores localizados del este de Chaco y Formosa. Es un gran consumidor y dispersor de frutos y semillas, ayudando en la regeneración de los bosques que habita. En la actualidad nos encontramos en la fase inicial del proyecto de reintroducción de la especie en el Parque Iberá.

Un ave amenazada en el país

El muitú se encuentra categorizado como “Vulnerable” a nivel global y como especie de “alta prioridad de conservación”. En Argentina la especie se encuentra categorizada “En Peligro”, debido al nivel de reducción de sus poblaciones y de las áreas de ocupación, sumado a la continuidad de las amenazas hacia las mismas como la caza furtiva y la degradación o pérdida de hábitat por tala selectiva o alteraciones en los cursos de agua. Se estima que el número de individuos maduros no superaría los 2.500, y las poblaciones más viables se encuentran en los bosques en galería del este de Formosa y de manera aislada y escasa en el extremo noreste de Chaco, en la región del Chaco Húmedo. En el resto de su distribución histórica, en las provincias de Corrientes, Misiones y Santa Fe, se encuentra extinto. 

Un rol ecológico importante

El muitú habita bosques y zonas aledañas, muchas veces en galería (asociados a riachos o ríos). Es una especie principalmente frugívora que se alimenta de frutos caídos, brotes y semillas, e incluso de flores e invertebrados. Como otros crácidos, el muitú tiene la capacidad de dispersar las semillas de árboles con frutos carnosos, especialmente aquellos de gran tamaño que no pueden ser ingeridos por otras aves o mamíferos, y son predadoras de semillas duras por la acción digestiva de sus estómagos. Es por ello, que cumple un rol ecológico clave en el mantenimiento de las funciones ecológicas y la biodiversidad de los bosques que habitan, pudiendo intervenir en procesos de regeneración y restauración de los bosques.

Registros de la especie en Iberá

Existen evidencias de que la especie habitó el norte de la provincia de Corrientes. Los últimos registros datan de unos 30 a 40 años atrás y se ubican a lo largo del río Paraná (cerca de la localidad de Ituzaingó, en la zona de la represa Yacyretá) y en el norte de los Esteros del Iberá (en cercanías de Villa Olivari). Si bien no se cuenta con registros más al sur de la provincia, es probable que la especie haya habitado otros sectores del Iberá y del Aguapey, que cuentan con ambientes similares de bosques secos estacionales neotropicales, aptos para el desarrollo de la especie.

La oportunidad de recuperar uno de los grandes dispersores en el Iberá

Tanto por su estado de conservación como por su rol en los ecosistemas en los que habita, nos planteamos el inicio de la reintroducción experimental de muitú dentro del Parque Iberá. La recuperación de esta ave no sólo permitiría aumentar el número poblacional de una especie que se ha perdido en gran parte de su distribución original, sino que permitiría recuperar su rol como regenerador de bosques mediante la dispersión y control de semillas de gran porte. Sumado al efecto ecológico de restaurar el muitú en el ecosistema, la reintroducción de esta especie representaría otro recurso importante para la producción de naturaleza que se viene desarrollando en la región, basada en el ecoturismo y el avistaje de fauna.

El primer sitio de liberación elegido es una fracción de 1.234 ha del campo San José, denominado Yerbalito y ubicado en la porción noroeste de la Reserva Iberá. Yerbalito fue adquirido por Rewilding Argentina en 2019 y alberga los parches de bosque de mayor superficie de la región, además de pastizales, pajonales inundables y bañados. Los bosques que posee dicho campo corresponden a la formación de “Bosques Secos Estacionales” que continúan hacia el este en la Mata Atlántica, y al oeste hacia los bosques del Chaco Húmedo, y los valles fluviales del Paraná y Paraguay, y al norte, los bosques del Paraguay Oriental que incluyen al Ñeembucú que es una región de características similares al Iberá. Considerando la disponibilidad de parches de bosque de grandes extensiones, se consideró que el área tendría un alto potencial como sitio para iniciar el proyecto experimental de reintroducción de muitú en Iberá.

A principios de 2020 se liberó el primer grupo de 9 ejemplares en el norte del Gran Parque Iberá. Estos ejemplares fueron donados por Itaipú (Brasil), y tras atravesar un periodo de cuarentena fueron llevados a la reserva Yerbalito, a un aviario de presuelta. Este recinto de 12 metros de altura fue diseñado para albergar varios ejemplares, y cuenta con árboles en su interior que ellos utilizan para dormir. Tras algunos meses de aclimatación, los ejemplares fueron liberados en la reserva.

Todos los ejemplares llevan un transmisor VHF que permite al equipo monitorear sus movimientos y ubicaciones periódicamente. Los animales se encuentran en fase de exploración de su nuevo territorio, y ya se han desplazado distancias considerables dentro de los parches de bosque. Esperamos sumar más ejemplares próximamente para generar un núcleo poblacional autosustentable.

Chuña de patas rojas

Cariama cristata

La chuña de patas rojas (Seriema cristata) es un ave principalmente caminadora de sectores abiertos de las regiones chaqueña y del espinal. Se alimenta de lombrices, arañas, insectos y pequeños vertebrados como lagartijas, ofidios y roedores, cuyas poblaciones controla.

La chuña de patas rojas desapareció de amplios sectores del centro y norte del país. En Corrientes aún habita en el sector noreste, a lo largo de la ruta 12, aproximadamente desde Ituzaingó hasta Misiones, y hacia el sur por los bañados del Aguapey y zonas aledañas. En Rincón del Socorro (Parque Iberá) comenzó un proyecto experimental de reintroducción de la especie en el año 2018.

Los primeros cuatro ejemplares se encuentran en un jaulón de pre-suelta en la reserva del Socorro, próximos a ser liberados. Si bien la especie aún se encuentra presente en Iberá, se pretende ayudar a reforzar dicha población con la reintroducción de la especie en zonas del Parque donde se encuentran ausentes, como es el caso de la reserva del Socorro.

Dos chuñas de patas rojas construyen su nido en Rincón del Socorro, Parque Iberá.

TURISMO DE NATURALEZA

El Iberá es agua brillante, cielos azules, llanuras interminables, abundante fauna silvestre y mágicos atardeceres. Es tan sorprendente en su potencial de avistamiento de grandes mamíferos como África, y tan tradicional como el mate y el chamamé correntino.

Desde el año 2005 promovemos la creación del destino turístico “Iberá”. Su “ruta escénica” recorre más de 1.000 kilómetros, pasando por las 7 localidades aledañas al parque y por los 10 portales de acceso público creados para el disfrute de la experiencia de “rewilding”.

Gracias al trabajo mancomunado con el gobierno nacional y provincial, autoridades municipales, ONGs, y la difusión de la prensa, hoy el Iberá está posicionando como uno de los principales destinos de naturaleza de Argentina, y allí el turismo ya es motor de desarrollo local.

Marca Territorial Iberá

Cuando nombramos un lugar automáticamente lo relacionamos con un paisaje, un animal o una experiencia. Iguazú significa las cataratas; Península Valdés, el avistamiento de ballenas; Salta, las casonas españolas y el poncho colorado. ¿Qué significa Iberá para el turista? Fauna, paisajes acuáticos, gauchos, paisanos, carpinchos, ciervos, yacarés y muchas aves.

“Iberá” significa “aguas que brillan” en lengua guaraní, reflejando la belleza inigualable de sus inmensos cuerpos de agua, enmarcados en amaneceres y atardeceres de un encanto singular. La marca “Iberá” nace como una marca simple, limpia, pero con un gran significado. Una marca que usa las letras IBERÁ con pastizales y el yetapá de collar, que de manera simbólica muestra cómo en el Iberá se han recuperado los ambientes naturales, hábitat de muchas especies autóctonas.

La marca Iberá ha sido tomada por los pueblos cercanos, operadores turísticos, comercios, y muchísima gente que se siente parte de esta gran región y quiere ser visible ante el mundo. Hoy, ser parte de Iberá genera orgullo en las comunidades y da prestigio a sus emprendimientos.

Ruta Escénica Iberá

La ruta que circunda el Iberá y sus caminos internos son espacios trazados de manera que resguardan y muestran lo más atractivo del paisaje y de la cultura, permitiendo un óptimo avistamiento de fauna desde el inicio del recorrido. 

Esta ruta escénica vincula los portales y las comunidades en torno al Iberá, y cuenta con señalética elaborada con materiales locales, realzando la autenticidad del destino en armonía con el paisaje. De esta forma, el visitante se siente todo el tiempo dentro de los Esteros, y las comunidades ven potenciadas sus actividades al encontrarse bajo una marca territorial con una identidad definida, reflejada en todos los niveles de comunicación, y reconocida mundialmente.

PORTALES

Un portal es un espacio de acceso público al Parque, con infraestructura y servicios turísticos diseñados para permitir al visitante sumergirse y disfrutar de los valores naturales del lugar. El Gran Parque Iberá cuenta con 10 portales de acceso que, al 2020, se encuentran en diferentes instancias de desarrollo. Cada portal tiene su impronta cultural y ofrece diferentes tipos de actividades, servicios, y experiencias enmarcadas en un entorno natural con muy buen estado de conservación.

COMUNIDADES

Luego de más de veinte años de esfuerzo mancomunado con líderes comunitarios y políticos, se logró construir una visión común con los gobiernos provinciales y municipales respecto al potencial económico del turismo de naturaleza, convirtiéndose en varias localidades en motor para el desarrollo local.

Este es el resultado de un trabajo profundo en la región de influencia del proyecto, que ha fortalecido las áreas ambientales y turísticas dentro de las instituciones públicas; ha permitido desarrollar propuestas para mejores prácticas productivas; y, a través de campañas de comunicación de largo plazo, ha logrado cambiar la valoración respecto del patrimonio natural y cultural de la ecorregión.

Con el fin de mitigar impactos ambientales negativos, trabajamos con los municipios en resolver temáticas de ordenamiento urbano, y colaboramos en el desarrollo de infraestructura pública, señalética informativa y embellecimiento de los cascos urbanos para potenciar las oportunidades de recreación y turismo. 

Además, acompañamos a pobladores vecinos en la regularización de tenencia de la tierra para que puedan acceder a sus títulos, y en el acceso a servicios básicos de energía y agua. Adicionalmente brindamos capacitaciones para aquellos que quieren emprender su negocio como prestador turístico.

Educación Ambiental

La compañía de títeres confeccionados a partir de materiales reciclados “Sakados del Tacho” cuenta la historia de Arami y Mbarete, los yaguaretés correntinos, a la comunidad de San Miguel durante el festival Corrientes Ruge. MATÍAS REBAK

Desde los inicios del proyecto Fundación Rewilding Argentina acompaña la formación de líderes de las comunidades locales para afianzar su rol como guardianes de los valores naturales y culturales que conforman la identidad de Iberá.

Este trabajo de formación lo realizamos a través de giras de concientización y educación ambiental por las diferentes localidades y pueblos de la ruta escénica. En ellas hemos presentado numerosas obras de teatro y charlas en escuelas, participado en stands de ferias, y elaborado material promocional y educativo en idiomas español y guaraní, que continúan siendo consultados por alumnos, profesores y el público en general. 

Adicionalmente, a través de acciones de difusión y eventos, acercamos los temas de Rewilding y Producción de Naturaleza a las comunidades, con el objetivo que conozcan y sean partícipes del trabajo que realizamos para recuperar la vida silvestre local.

En ese sentido resulta importante destacar que los proyectos de reintroducción de especies que llevamos adelante en Iberá son posibles de realizar gracias al acompañamiento que recibimos de las comunidades locales, de su formación en las temáticas ambientales, y de su apoyo para recuperar la salud del ecosistema en donde habitan.

Un camino de transformación hacia el emprendedurismo local

Los saberes y tradiciones del Iberá se transmiten de generación en generación. Antiguos mariscadores y habitantes de los esteros son quienes mejor conocen estos paisajes, y el paseo que ofrecen en bote tirado a caballo o a botador se ha convertido en un atractivo turístico que disfrutan cientos de visitantes al año. BETH WALD

La formación de líderes y emprendedores locales es una parte integral del trabajo que realizamos en Iberá y en el resto de nuestros proyectos, y lo hacemos a través de diferentes actividades, viajes de intercambio a destinos consolidados de turismo de naturaleza, y cursos específicos con especialistas de renombre internacional.

También trabajamos junto al Comité Iberá para desarrollar cursos y talleres relacionados al modelo de Producción de Naturaleza y a las ofertas turísticas posibles de realizar en el área de influencia del Parque, como gastronomía, hotelería, cabalgatas, paseos embarcados y senderismo. 

En 2019 hemos identificado e impulsado a 29 nuevos emprendedores vinculados al Gran Parque Iberá, que se encuentran en las etapas finales previas al lanzamiento de sus emprendimientos. A lo largo de los años también hemos ayudado en la formación de agrupaciones de emprendedores, como “Cocineros del Iberá” e “Iberá Porá”.

Finalmente, ayudamos a preparar el contenido para nuevos cursos terciarios locales en Turismo y Gastronomía, de modo que las personas interesadas en educarse en esas disciplinas no necesiten migrar a otras ciudades para hacerlo.

Asociaciones de Productores con Marca Territorial

La formación de asociaciones y cooperativas ayuda a que los pobladores se organicen, compartan experiencias y estén motivados para iniciar y sostener las nuevas actividades en el tiempo. Existen programas del Gobierno para ayudar a comprar insumos y otras inversiones para montar los primeros emprendimientos, además de capacitaciones en el manejo de alimentos, formación de guías de sitio y trato con turistas.

Pero como en todo negocio no solo hay que pensar en la oferta, sino también en la demanda. Y lograr que lleguen los visitantes requiere estar en los puntos de venta correctos o acceder a ellos mediante buena comunicación, ofrecer productos con alta calidad y seguridad, articular con prestadores de servicios de diferentes sitios y mantener un contacto permanente con el cliente para que vuelva. Generalmente de eso se encargan los operadores y agencias especializadas, una buena promoción conjunta de todos los portales ayuda a promover al Iberá como destino siendo más eficaz que promocionar solo un portal o un pueblo.

Cocineros del Iberá

Las áreas protegidas son, por lo general, impulsoras de emprendimientos locales que obtienen una transferencia de valor a sus productos a partir de la denominación de origen. Tal es el caso de “Cocineros del Iberá”, una red que une a más de 100 hombres y mujeres que trabajan sobre recetas tradicionales de la cultura local de la región, y usan la marca “berá” para potenciar sus productos y sus servicios. 

Cocineros del Iberá nació con la idea de visibilizar los sabores de los cocineros y cocineras del Iberá, de manera de revalorizar recetas tradicionales y productos locales. Se trata de una red conformada por más de 130 cocineras y productoras, en su mayoría mujeres, que ofrecen platos típicos elaborados con productos de la zona cosechados por ellas mismas. Con el transcurso de los años se fueron perfeccionando y hoy son requeridas para eventos, presentaciones y ferias de los más altos niveles en todo el país. Su “foodtruck” (camión-tienda) es una atracción que recorre las localidades, llevando la cocina del Iberá a la cima del turismo gastronómico.

Haciendo sinergia con otras ONGs:
Habitat Humanitas

Referentes y pobladores de la comunidad Colonia Carlos Pellegrini dan la bienvenida sobre el puente de acceso a esta localidad.

En las localidades Colonia Carlos Pellegrini y San Miguel trabajamos conjuntamente con la Asociación Habitat Humanitas y el Ministerio de Acción Social de la Nación en la realización de un diagnóstico en relación a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, midiendo el bienestar y las necesidades más urgentes de sus habitantes, según indicadores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

Este diagnóstico tuvo como objetivo elaborar conjuntamente con actores clave de la comunidad un plan productivo y social que permita proyectarse hacia una nueva economía a través del impulso de obras y acciones. Esta visión se halla volcada en un libro elaborado participativamente con el municipio.

 En Concepción de Yaguareté Corá trabajamos especialmente con los habitantes rurales de los parajes Carambola y Ñupy para integrarlos a las actividades turísticas: hoy se encuentran en el mejor lugar y con las mejores condiciones para recibir visitantes.